La empresa española Bio Fuel System (BFS), produce petróleo a partir de algas y CO2.
Bio Fuel System (BFS) ha puesto en marcha en Alicante su primera planta de producción de biopetróleo, un crudo producido con procesos naturales que emulan a los que generan el tradicional petróleo fósil. La gran revolución es que en vez de tardar millones de años en provocar el fenómeno natural que sostiene las actuales necesidades energéticas del planeta, el ciclo se ha reducido a unos días con dos particularidades principales: que la energía utilizada para crear el milagro natural es el sol sin más aditivos, y que la materia prima es el dióxido de carbono contaminante que captura de la atmósfera y neutraliza definitivamente.
El sistema usa como materia prima microalgas a las que se alimenta con energía solar y CO2. Las microalgas se cultivan en fotobiorreactores (tubos de metacrilato verticales). Las algas absorven casi el doble de CO2 que luego emitirá el combustible al quemarlo.
Ventajas:
- No hay que reponer las microalgas ya que se autoreproducen.
- Subproducto: gran cantidad de ácidos grasos de valor creciente en el sector alimentario, omega 3.
- Coste del barril de petróleo: 60 / 70 $ (el ácido omega 3 como subproducto es clave para obtener estos bajos costes).
A muy grandes rasgos, el desarrollo en investigación e ingeniería creado por Bio Fuel System (BFS) acelera el proceso de generación natural del petróleo pasando de varios millones de años a solo días. Al igual que el petróleo fósil lo utilizó hace millones de años, el biopetróleo de BFS precisa de una enorme cantidad de CO2 para su formación, que en este caso es capturado directamente de la chimenea de industrias contaminantes y ya no irá a parar a la atmósfera. Así, para cada barril de Blue Petroleum BFS se utilizan 2.168 kilos del temido CO2 antrópico que genera el efecto invernadero en el planeta, cantidad de la que 938 kilos jamás volverán a la atmósfera pese a que el combustible sea refinado como gasolina que posteriormente utilice un motor.
Bernard A.J. Stroïazzo-Mougin, inventor del ciclo acelerado de conversión energética del CO2:
“La idea se me ocurrió a principios del año 2006 como resultado de la campaña de Al Gore llamando la atención del mundo sobre los excesos de emisiones de CO2 antrópico y su impacto sobre el calentamiento global.
A partir de aquí mi reflexión fue la siguiente: si el CO2 es el resultado de la combustión u oxidación de los hidrocarburos y si los hidrocarburos se formaron en su origen a partir de materias orgánicas, sobre todo vegetales. ¿De qué se formó esta materia vegetal o carbono orgánico? La respuesta era simple: a partir de energía solar, H2O y CO2 (ninguna planta puede vivir sin CO2 y sin CO2 la vida tal como la conocemos no existiría). Entonces, ¿por qué no invertir este ciclo óxido-reducción utilizando el CO2 resultante de la combustión, y recuperar su carbono para reconvertirlo en petroleo?
Pero la mayor dificultad era entonces la siguiente: la formación natural del petróleo fósil había durado millones de años; de ahí, la segunda parte de la idea, que fue: Buscar una manera de acelerar este proceso de formación.
Pero no se puede cambiar o evitar los rigores de las leyes físicas que rigen nuestro universo. Por el contrario podemos imaginar el conjunto de elementos que nos permiten acelerar un proceso de transformación. Para materializar esta idea, tuve la suerte de trabajar con un talentoso equipo de científicos, de ingenieros, de técnicos y de ejecutores que se han involucrado en el proyecto con entusiasmo y dedicación y han contribuido a conseguir uno de los más espectaculares cambios en nuestro sistema energético global.”
Más información: Blue Petroleum BFS








